15 noviembre, 2009

But I like it


El viernes que viene Miss Hoops y yo nos vamos a Lewes, un pueblecillo de aquí al lado conocido por su castillo medieval, Virginia Woolf y especialmente por su brewery de Harveys, mi ale favorita, a ver a The Voxx.
El cantante es puro rock´n roll. Just rock´n roll, only rock´n roll.
Nada más y nada menos.
Las band aids atacan de nuevo.

24 octubre, 2009

It´s because I´m... NOT COOL.


No, no lo entiendo. Resulta que no soy cool. Yo no soy cool y me estoy dando cuenta ahora, a los treinta y... bueno, tantos. Treinta y tantos, como la serie.
El problema es que provengo de un barrio donde todo el mundo es cool y súpermolón. Ya lo decía un amigo mío (que también es de ese barrio pero no creo que sea considerado molón tampoco), nunca he visto tanto genio desaprovechado por metro cuadrado... Todos son músicos y guapos y rockeros y ellas... no hay ellas, ellas son meras sombras de tan ilustres prohombres de la molonería madrileña de extrarradio. ¿Groupies acaso? Diréis. ¡Ja! Yo sé muy bien lo que es eso, ejem... nada que ver.
Yo he nacido en ese barrio y no molo, después me vine aquí, y sigo sin molar... Fui testigo (ocular simplemente) del nacimiento de los Buenas Noches Rose. También vi a los Yoghourt Daze, a La Caseta del Perro, los Blaze, los... ni me acuerdo ya. Unos desaparecieron, otros se transformaron, otros se exiliaron (Wood´n Juice, ahora Aquilles) y otros han retornado (Vikxie). Si me pusiera a hacer un árbol genealógico de bandas, el de la familia Buendía a su lado parecería tan simple como el de la mía propia. Si llueve mucho este invierno lo hago, prometido.
Hasta hace unos meses salió en El País un artículo sobre el barrio, titulado Alameda de Rocksuna, haciendo un juego de palabras bastante simplón con rock y Osuna, que tras leerlo, uno cree que el barrio tiene que ser una especie de festival continuo, bandas tocando por la calle, conciertos improvisados, garitos rebosantes de rock´n roll a punto de estallar, glamur en cada esquina... y lo que se encuentra al llegar es nada. Un barrio semidesierto de puro tranquilo. Por lo visto la farándula se reúne en el Salón de Joe, un bar que huele a tabaco, como manda la normativa española, y a pipas rancias, donde abundan los miembros de grupos como Le Punk, un grupo original y muy bueno, aunque sus miembros resulten algo anodinos, como que les falta sangre cuando se bajan del escenario, con excepción del cantante, que me parece el tío más bueno del mundo (qué pasa, opinión de band-aid, las reclamaciones las hacéis a Penny Lane). Llevan tres discos, si no me equivoco, y ya han sacado un recopilatorio. En fin, lo que decíamos, genios desaprovechados.ItalicAntes también andaban por ahí los Idioterne, bueno, a veces venían por aquí y todo y entonces nos volvíamos todos súuuuuupercool, insoportablemente cool. Hasta yo me creía cool.
También los Alamedadosoulna (juego de palabras bastante más agudo)se dejan caer bar y los Sidecars y... no me salen más nombres, vaya.
Crecí allí por error pero me vine a vivir a un lugar en el que cerca de mi casa hay una calle que se llama Rock Place. Y la gente de cualquier edad se pone a tocar en la calle, en casi todos los pubs hay open mics, la música se escapa de los bares en cada esquina y se hacen conciertos improvisados en los lugares más concurridos. Yo no soy cool pero Brighton sí. Una vez más tengo que decirlo: ¡¡¡Brighton rocks!!!

26 septiembre, 2009

The keys

Han pasado los días, los meses, el verano, hasta las fiestas del barrio con caseta incluída, los bocatas de panceta, lo amigos, los Alamedadosoulna, Le punk... llega el otoño y estoy de vuelta en Brighton, tumbada en el "camerino" de mi amiga Gema, esperando a que me llame el landlord de mi nueva casa para que me de las llaves de la susodicha, pero a estas horas, las 9 y pico de la noche, empiezo a pensar que la mudanza la vamos a dejar para otro día, otra vez... ya van no sé cuantas.
Parece que pasaré otra noche aquí, fumando como un carretero (ya sé que no fumo), alimentando boberías, planeando glamorosas escapadas a Madrid para ver a Le Punk, emulando amantes canallas, detestando a los comerciales de Amena (entiéndase Orange, por qué no) y los polos de Springfield. Para qué vivir si no eres un Rolling Stone... tenemos que hacer algo con nuestra vida, vámonos a viajar, por lo menos me pongo a dieta, busca un hombre todo terreno: rockero, culto, leído, viajado, de exposiciones y biblioteca, pero de cubata en el bar y guitarra al hombro.
Dos maletas y tres mochilas sin casa, y yo compuesta y sin llaves, que es mucho peor que compuesta y sin novio, que para lastres ya están las maletas.
Strange days IN DEED!

15 julio, 2009

Buenos tiempos para la lírica.

Bueno, vaaaaaaaaaaale, lo prometido es deuda. Pero de momento, uno rapidito... para ir recobrando forma. Y porque llego tarde a currar.
Estoy aquí, he vuelto, ya he dejado de ser la sufridora en casa, and it´s all happening, que diría uno de mis personajes peliculeros favoritos (nada más y nada menos que Penny Lane, de Almost Famous).
Todo va encajando poco a poco, menos yo, que estoy desencajada. La verdad no ha cambiado nada, pero nada sigue igual, dice una canción de un grupo de Allí, del planeta ese oscuro en el que viví, todavía no sé si repatriada o expatriada. Tengo la impresión de que no me fui nunca, así que el primer día fue como todos. Pero todo es distinto.
Lo mejor y lo peor que te puede pasar cuando vuelves, retomas tu antiguo trabajo, te pasas al turno de noche para acabar de volverte loca (de 10 pm a 7 am), vives okupando la casa y la vida de tus amigos porque no tienes donde caerte muerta y tienes una deuda con el banco que no sabes ni por donde cogerla, es que aperezca un juglar recitando versos. Los tuyos, los suyos y los de los demás.
Luego también están los baños a la luz de la luna, las canciones de los niños incluida Marianne, pintas en el pub de Gema, los Chachos y yo borrachos (je, si hasta rima), y la pérdida de la noción espacio-tiempo.
Estos son, en definitiva, buenos tiempos para la lírica.

12 marzo, 2009

... but you can´t hide


You can run but you can´t hide.
Sí, esta vez no puedo ni echarle la culpa a los demonios del facebook ni a mi inconsciencia. Si no voy yo a ellos, ellos vienen a mí. Ellos, ellos... Son como una especie de fantasmas del pasado que vienen a pedirme cuentas, a reírse de mí, o a… tocar los huevos, simple y llanamente. Veréis:
Como ya había tenido bastante con los éxitos vitales y literarios de las semanas anteriores, el viernes pasado decidí ir sobre seguro y fui a un concierto de un grupo del barrio de los que no me da vergüenza, más bien todo lo contrario, porque me gusta mucho y los componentes no son eternas promesas frustradas del rock. De repente, al final de la actuación, veo a un tipo saludándome desde el otro lado de la sala. Me pareció raro y dudé de que fuese a mí a quién saludaba tan efusivamente porque la última vez que le vi se hizo el sueco tanto que yo pensé que no se acordaba de mí (hasta le pregunté y me cercioré de que no me saludaba porque no le daba la gana).
Mira, otro listo al que la vida le sonríe, pensé, voy a acercarme a ver qué se cuenta el pringao de la clase de sexto de EGB. Maldita la hora.
Tras el qué tal cuánto tiempo, bien y tú, bien, ejem… y ahora qué digo, alguien va a tener que decir algo… empezó él. Por supuesto no se perdía ni un concierto porque el tercer disco del grupo lo había grabado él cuando volvió de no sé qué exótico y paupérrimo de país de centroamérica, donde fue a grabar un programa de tv sobre mamarrachos famosos que nadie sabe a qué se dedican, para paralíticos intelectuales españoles. Ahora seguía contribuyendo a la ignorancia popular trabajando para esa misma cadena 12 horas a la semana y cobrando como un ministro. Ya ves, triunfando, me dijo el pobre imbécil, y tú, perdida, ¿no? Claro, es que en Brighton, con la gente del barrio, uffff.
Pero vamos a ver, ¿qué es para este hombre triunfar? ¿Hacer un programa sobre y para subnormales? ¿Vivir sin dar ni chapa? Vale, esto último no está mal. Pero, niño pijo de los cojones, si tu papi no te hubiese pagado todo lo que te ha pagado y no tuviera los contactos que tiene… ¿te has preguntado qué estarías haciendo ahora? Seguramente estarías peor que yo, que nunca me dio por querer dedicárme a las lámparas para no tener que estudiar. Yo solo estoy perdida en el mundo y a punto de volver a echar mi vida por la borda DE NUEVO, nada más. Tampoco es tan raro. A otros les dio por las drogas, o por el teatro, mira tú.
No le hice estas preguntas pero le hice una sugerencia: que se quitara de mi vista y dejara de amargarme la noche. Se retiró con bastante docilidad, eso sí... incluso con un poco de miedo.

Gracias él ya tengo una cosa más en la lista de pros y contras de volver a Brighton.
Es un buen lugar para esconderse de muchas cosas, de los demás e incluso de uno mismo; de lo que era, de lo que soy y, sobre todo de lo que podría ser y no soy.
Qué bonito es reencontrarse con los recuerdos y los imbéciles que los habitan.
En fin, otro candidato para el próximo anuncio de Coca-cola: porque estamos aquí para ser felices...

19 febrero, 2009

Facebooking


Odio el facebook.
Pero estoy enganchada. Ya sabía yo cuando lo abrí, que si no lo había abierto antes y la gente me insistía tanto, tenía que ser necesariamente una imbecilidad adictiva. Y que si era adictiva yo me tenía que mantener lejos, puesto que soy la persona más debilucha frente a las adicciones que he visto en mi vida. Pero me dejé llevar y caí. Empecé a cotillear la vida de la gente, a dejar que la gente cotillease la mía, a actualizar constantemente mi estado, como si a nadie le importase una mierda lo que estoy haciendo a cada momento, a mirar el muro, los mensajes y los comentarios obsesivamente. Dejé, igual que los demás, de usar mis cuentas de correo como tales y solo las uso para leer los mensajes de facebook.
Un buen día empezaron a llegar solicitudes de amigos de gente que dejé de ver hace tres años, cinco, siete, quince!!! Ahí ya me preocupé. Si nos dejamos de ver será por algo, digo yo.
Luego alguien colgó las fotos de la comunión (veinte años de fervor ateo y el gracioso de turno cuelga las fotos y ME ETIQUETA). Y las de quinto, sexto de EGB.
Tras ese momento llegó lo que hasta la fecha había conseguido evitar: a ver si quedamos todos y nos cuentas qué ha sido de tu vida. Empecé a imaginar, después de haber visto las fotos recientes de estos personajes era fácil, un mundo de treintañeros barrigudos y calvorotas, cargados de hijos, preocupaciones e hipotecas, y a otro montón de mamás con mechas y vestidas como sus madres, cansadas y aburridas pero orgullosas de sus vidas por haber conseguido el sueño de cualquiera: casarse y tener hijos. Sobre todo casarse. Incluso podía oír LA FRASE: pues tú estás igual que siempre, no has cambiado nada.
Igual de boba, de soltera, de perdida, de juerguista, de trasnochadora, de irresponsable... Pues sí, qué pasa... os jodéis, que yo esta noche me voy de birras y vosotros, como no tenéis con quién dejar a los niños, os tenéis que quedar en casa.
Lo malo es cuando en una de estas, contactas con alguien que no tiene hijos, ni preocupaciones, lo que tiene es éxito, talento e inteligencia, la vida le pone una alfombra a los pies a cada paso, y encima, ni se lo toma en serio. ¿Qué haces entonces? Si has sido tú la imbécil que le ha contactado, sin saber muy bien porqué (mentira podrida, que sí lo sé). Hice lo más razonable que podía hacer: dejarle hablar e intentar contar lo menos posible de mí misma. Es más, intentar ser lo menos yomisma que pudiera sin llegar a mentir. Porque dejad que os diga que eso de I like you just as you are no se lo creyó ni Bridget cuando se lo dijo Mark D´arcy. Me pasé más tiempo censurándome a mí misma que hablando: No te pases de lista, que para listo este, no aburras con historias de Brighton, Lafugi y rock&roll, no le espantes con Brighton, Lafugi y el rock&roll, no agobies con la poesía de la experiencia ni con la familia Panero, ni sexo ni política ni religión, no te refieras a España como el infame terruño subpirenáico ni a Madrid como agujero infecto, no insultes a los madrileños ni a los hombre en general y mucho menos digas que editar literatura no merece la pena porque no se hace nada más que mierda. Eso lo último!!!
Difícil, ¿eh? Pues aguanté el tirón y me lo pasé estupendamente.
Lo que sí ya me pareció el colmo, fue subir al taxi a las cuatro de la mañana y que estuviese sonando en la radio el dichoso grupito famoso del barrio. Ya está bien, ¿no?, le dije al taxista, que no entendió nada, mientras mi amigo del cole me sonreía desde la acera con una expresión ambigua que podía leerse como qué tía más maja hasta vaya petarda más tonta.
Las pocas horas que dormí soñé que mi novio era Aureliano Buendía y habíamos dejado Macondo. ¿Alguna interpretación? Las generaciones condenadas a cien años de soledad no tendrán otra oportunidad sobre la tierra.
(Para que Joseba no se me queje).

19 enero, 2009

Cosas de famila

Aquel sábado por la noche llegué a casa, a esa casa en la que vivo oficialmente pero en la que solo estoy a veces, y puse la tele para que mi cabeza dejase de funcionar, como dicen que la televisión relaja la actividad cerebral...
Había estado con Tattva Hoops y sus peluqueros majísimos en el bar de una amiga suya donde nos habíamos inflado a cervezas; no tenían pintas de Harveys pero tenían dobles de Mahou, que aunque no es lo mismo, quitan la sed con dignidad. No sé muy bien qué estabámos haciendo allí si el plan era ir a barrio pero... el caso es que allí estábamos. Allí estábamos mientras yo esperaba con impaciencia y cierto recelo a ese chico tan majo, tan educado, que siempre ha sabido mantenerse en su sitio, con esa flema británica que le caracteriza. El mismo que en los tiempos de las comidas familiares de los domingos venía siempre con su madre y traía una tarta de Embassy que volvía loca a la pija de mi hermana. Toda la familia se deshacía en atenciones con ellos, supongo que por aquello de la familia recuperada o algo así, y yo solo recuerdo las resacas con las que me enfrentaba a esa parafernalia dominguera. Resaca cuando había suerte porque otras veces recuerdo haber estado sentada en la mesa still a bit high y dicendo bobadas que solo me hacían gracia a mí.
He aquí el novio perfecto, pensé como he pensado siempre, el yerno que toda madre quiere para su hija, Mr. Right, el Mark D´arcy de cualquier Bridget Jones: inteligente, con buena planta, educadísimo, galante, interesante, sensato, hombre de mundo, cosmopolita, emprendedor, culto, leído y viajado... Pero este chico de flema británica que nunca pierde la compostura estaba a punto de perderla entre cervezas, amigos locazas, Depredadoras Sin Fronteras (Tattva Hoops y servidora), historias de Brighton y rocknroll, el encaje de la boda rockera, que no sé como apareció allí, los pezones perforados de Hoops...
Pero no llegó a perderla del todo, lo dejó para otro día, y Tattva Hoops y yo volvimos a casa, ella con un chichón en la cabeza y yo pensando que por mucho que mi primo parezca Mr. Right, a mí no me conviene nada de nada. Cuando puse la tele para pensar en otra cosa acababa de comenzar el asedio a Gaza. Y han sido más de mil doscientos palestinos muertos.